Hay restaurantes donde comes y luego hay lugares donde... sentir. Senso cae decididamente en la última categoría, cumpliendo precisamente lo que la palabra sugiere que debería: una cena sensual en un ambiente acogedor y hogareño que no desentonaría en los países nórdicos más fríos, pero que prospera maravillosamente en la calidez mallorquina.
El espacio en sí ofrece una tentadora combinación de experiencias: mesas íntimas para dos se encuentran junto a una enorme isla donde puedes compartir momentos con otros comensales igualmente entusiasmados. Es el tipo de lugar donde la arquitectura invita tanto al romance como a la convivencia, según tu estado de ánimo.
Un consejo: reserven con antelación. Más de una vez me he colado sin querer en un evento privado y, sorprendentemente, siempre me reciben con una cálida sonrisa y ese brillo característico en los ojos. Luca, el joven, guapo y amable dueño, siempre consigue que sus invitados se sientan como en casa. Tiene una naturalidad que hace que incluso cualquier tropiezo parezca un feliz accidente.

Pero la verdadera magia ocurre cuando el chef sale de la cocina. Este hongkonés irradia una calidez que supera incluso a su increíble comida, lo cual es mucho decir. Salió personalmente a tomarse una foto conmigo, abrazándome y hablando animadamente de su pasión por la comida que crea. Nunca antes había visto una sonrisa como esa, una que irradiaba puro orgullo y satisfacción. Este hombre cree firmemente que está cumpliendo el propósito de su vida, no solo cocinando, sino creando delicias alquímicas diseñadas para deleitar los sentidos.
El menú degustación lo demostró de manera espectacular: deliciosas croquetas redondas con foie gras y mermelada de higos dulces; steak tartar coronado con yema confitada que agregó un rico elemento umami a la carne cruda; mejillones al vapor nadando en bisque; delicado lomo de cerdo que se derrite en la boca; y, finalmente, una copa de mousse de chocolate que de alguna manera logró ser decadente y ligera a la vez.

Incluso el servicio brilla. Nuestra encantadora y elegante joven camarera posee esa rara combinación de ambición y calidez genuina que sugiere que algún día se convertirá en el resultado de sus propias aspiraciones. Es una persona a tener en cuenta.
Senso no es solo una comida, es una experiencia orquestada por personas que realmente se preocupan por crear algo memorable. En una ciudad cada vez más saturada de restaurantes que solo se basan en la ubicación, este se siente como un lugar construido con pasión, habilidad y esa cualidad tan esquiva: alma.
Calificación: ★★★★★
Reserve con antelación, llegue con hambre y prepárese para ser alimentado en todos los sentidos de la palabra.
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